¡¡Indignaos!!

Escuché hace unos días en el programa “Asuntos Propios” de RNE, de la existencia de un panfleto que había escrito un señor mayor francés (Stéphane Hessel), en el que animaba y arengaba a la (dormida) sociedad francesa ( y por extensión a toda la sociedad europea) a movilizarse y a actuar contra los acontecimientos y cambios que nos están sacudiendo por todos los lados.

El panfleto, de incendiario título (¡¡Indignaos!!) no llega a las treinta páginas, pero aún así ha sido una auténtica revolución en el país galo. Y para mejorar esta noticia, he descubierto en prensa que el prólogo del libro es del genial José Luis Sampedro. Y como creo que esto debe ser compartido y leído por todos,aquí les dejo este magnífico prólogo. Con todos ustedes… José Luis Sampedro en el prólogo de ¡¡¡Indignaos!!!

Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. Al igual que a Stéphane Hessel, me escandaliza e indigna la situación de Palestina y la bárbara invasión de Irak. Podría aportar más detalles, pero la edad y la época bastan para mostrar que nuestras vivencias han sucedido en el mismo mundo. Hablamos en la misma onda. Comparto sus ideas y me hace feliz poder presentar en España el llamamiento de este brillante héroe de la Resistencia francesa, posteriormente diplomático en activo en muchas misiones de interés, siempre a favor de la paz y la justicia.

¡INDIGNAOS! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia.

Al principio sorprende. ¿Qué pasa? ¿De qué nos alertan? El mundo gira como cada día. Vivimos en democracia, en el estado de bienestar de nuestra maravillosa civilización occidental. Aquí no hay guerra, no hay ocupación. Esto es Europa, cuna de culturas. Sí, ése es el escenario y su decorado. Pero ¿de verdad estamos en una democracia? ¿De verdad bajo ese nombre gobiernan los pueblos de muchos países? ¿O hace tiempo que se ha evolucionado de otro modo?

Actualmente en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos. El autor de este libro recuerda cómo los primeros programas económicos de Francia después de la segunda guerra mundial incluían la nacionalización de la banca, aunque después, en épocas de bonanza, se fue rectificando. En cambio ahora, la culpabilidad del sector financiero en esta gran crisis no sólo no ha conducido a ello; ni siquiera se ha planteado la supresión de mecanismos y operaciones de alto riesgo. No se eliminan los paraísos fiscales ni se acometen reformas importantes del sistema. Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir, el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Como dice Hessel, “el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos, y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general”

¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas. Hessel reconoce que para un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión del país por tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional. El nazismo fue vencido por la indignación de muchos, pero el peligro totalitario en sus múltiples variantes no ha desaparecido. Ni en aspectos tan burdos como los campos de concentración (Guantánamo, Abu Gharaib), muros, vallas, ataques preventivos y “lucha contra el terrorismo” en lugares geoestratégicos, ni en otros mucho más sofisticados y tecnificados como la mal llamada globalización financiera.

¡INDIGNAOS!, repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos. Los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos como respuesta a los mismos, están marcando el camino inverso. Un camino que en la primera década de este siglo XXI se está recorriendo a una velocidad alarmante. De ahí la alerta de Hessel a los jóvenes. Con su grito les está diciendo: “Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten”.

¡INDIGNAOS! Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. “Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.

No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Ahora no se trata de empuñar las armas contra el invasor ni de hacer descarrilar un tren. El terrorismo no es la vía adecuada contra el totalitarismo actual, más sofisticado que el de los bombarderos nazis. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del “siempre más”, del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.

¡INDIGNAOS!, sin violencia. Hessel nos incita a la insurrección pacífica evocando figuras como Mandela o Martin Luther Kingo. Yo añadiría el ejemplo de Gandhi, asesinado precisamente en 1948, año de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de cuya redacción fue partícipe el propio Hessel. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!

Pues eso…

Hasta la próxima respuesta

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La tasa “Robin Hood”

Llevaba ya unos cuantos días sin plantearme ninguna pregunta abierta y sin encontrar esas respuestas que busco en el viento (o en algún otro sitio). Mi cabeza anda dispersa con cosas tan variopintas como los Planes de Mejora, la Evaluación de Diagnóstico, las Competencias Básicas aplicadas a mi forma de enseñar, el trabajo cooperativo de mis alumn@s (si es que alguna vez lo hacen…), la educación emocional (así a lo bruto) y la utilidad de los libros de texto en el aula (de esto ya charlaremos otro día…)

Pero hoy, más que preguntar, me gustaría proponer ( o más bien compartir) una reflexión. He podido ver esta misma tarde, en las Noticias de la 2 (grande Mara Torres y su forma de contar las cosas) una curiosa iniciativa que me gustaría compartir con vosotros (aunque no sé si hay algún “nosotros” ahí fuera…). Se trata de una iniciativa solidaria llamada Tasa Robin Hood y que básicamente propone esto:

En todo el mundo, una idea que va ganando terreno: la de un impuesto aplicado a las transacciones que realizan las entidades financieras entre sí , que podría generar miles de millones de euros para combatir la pobreza dentro y fuera de Europa, y hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.

Este impuesto ha recibido diferentes nombres según el país – “The Robin Hood Tax” en el Reino Unido, “Steuer gegen Armut” o “impuesto contra la pobreza” en Alemania, “Zerozerocinque” en Italia o “Tasa Robin Hood” en España – pero siempre siguiendo la misma idea: Una pequeña tasa que significará poco para las instituciones financieras pero un gran cambio para el resto del mundo.

¿Qué pedimos exactamente?

Que se aplique un impuesto del 0,05% a las transacciones financieras internacionales. Esta tasa permitiría recaudar 300.000 millones de euros anuales adicionales para combatir la pobreza, aquí y en todo el mundo. Robin Hood, el justiciero legendario, la apoyaría sin dudarlo.

¿Quién reclama este pequeño impuesto?

  • Líderes mundiales: Sarkozy y Angela Merkel, además de Zapatero, han mostrado su voluntad de defenderlo en los foros internacionales. Destacadas voces como Nancy Pelosi (portavoz del Senado de EEUU), el ex presidente de Brasil Lula y más de 350 economistas de prestigio internacional como Stiglitz, Krugman o Sachs, así como George Soros han firmado posiciones públicas a favor.
  • La sociedad civil: cientos de organizaciones de los cinco continentes estamos ya coordinándonos para lanzar un mensaje fuerte y unido: esta es una oportunidad única que no podemos dejar pasar. Ha llegado el momento de hacer que la Tasa Robin Hood sea una realidad. El G20 que este año se celebra en Francia debe lograr el consenso político que hasta ahora ha sido imposible de alcanzar.

Una tasa diminuta?

Según las estimaciones, un impuesto de alrededor del 0,05% solo en las transacciones financieras podría generar entre 150.000 y 520.000 millones de euros en todo el mundo. Activistas de Francia, Reino Unido, Alemania y otros países sugieren que los ingresos se destinen a:

  • Mejorar los servicios publicos y ayudar a los más tocados por la crisis económica actual
  • Reducir la pobreza en el mundo
  • Ayudar a los países más pobres poor countries to adapt to climate change.

En otras palabras, este impuesto podría ayudar a resolver la mayoría de los grandes problemas de nuestro mundo, sin que le cueste nada a los ciudadanos de a pie.


Ya veis… una petición bastante justa, ¿no os parece?

Hasta la próxima respuesta.

 

The Element

¿Conocen ustedes a Sir Ken Robinson? ¿No? Puedes deberían, si se dedican a esta incierta labor que es la educación. Sir Ken Robinson, además de ser británico y Sir, es uno de los conferenciantes estrella de las TED (Tecnología-Entretenimiento-Diseño) y uno de los últimos pensadores revolucionarios del paradigma educativo en nuestro mundo actual. Con un verbo fluido, más parecido a un monólogo que a una intervención en una convención sobre Educación, es capaz de ahondar en las verdades que hacen que nuestro sistema educativo occidental no sea capaz de sacar a relucir las virtudes y el potencial de nuestros alumnos. Esa fue la premisa que inspiraba el vídeo que os dejo a continuación.

Pero la entrada de hoy no hace referencia a este asunto,sino que se centra en el último libro del señor Robinson, titulado “The Element: How Finding your Passion Changes Everything”

En palabras de su propio autor: “The Element is the place where passion and skill meet. People find The Element when they engage in the thing that they love that they are also especially good at doing. This leads to more than just a sense of personal satisfaction. Being in The Element insulates people against unpredictable changes and leads to a more flexible and productive society. The new paradigm of The Element has a profound impact on education, corporations, organizations, and, especially individuals. It is available to every person who knows how to find it. The Element is an enlightening tour through this new paradigm. Illustrated by stories, many based on exclusive interviews, of celebrities, entrepreneurs, scientists, and other highly accomplished people who have found The Element, it is as entertaining as it is profound.”

Un libro de obligada lectura para aquellos que hemos perdido un poco el norte en nuestro trabajo diario y que queremos recuperar la pasión por lo que hacemos.

Hasta la próxima respuesta.

Buscando respuestas…

Hoy empiezo esta nueva aventura en WordPress. Tenía ganas de embarcarme en algo en solitario, de descubrir por mis propios medios una forma de bloguear diferente, quizás soltarme de la mano de mis queridos rebulloneros (a los que no pienso dejar de ninguna de las maneras, quede claro, porque ellos son mi familia y mi gente) y adentrarme en un sitio diferente y novedoso para aprender desde cero a a hacerlo todo.

Tenía también mucha curiosidad por descubrir el mundo de WordPress y, como dice el refrán, la curiosidad… y aquí estoy, escribiendo mi primera entrada en este blog, de extraña apariencia (aún tengo que darme un rulo tranquilo para decidir cual será mi apariencia definitiva) y extraño título (“Respuestas en el viento”) y que espero me acompañe en mis divagaciones y cuestiones mentales una larga temporada.


“Respuestas en el viento” no iba a ser su título original. Yo prefería “Buscando el Norte”, pero alguien con más intuición ya lo había registrado y no ha podido ser. Pero quizá el título sea lo de menos, ya que este blog nace para encontrar (o mejor dicho, para buscar) respuestas a algunas de las preguntas que me rondan últimamente la cabeza. ¿Y qué me ronda por la cabeza? Pues de todo un poco… Temas relacionados con la Ciencia, la Cultura, la Política y la situación actual, la Educación (en mayúsculas) y la educación (esta en minúsculas, que es la que yo imparto), intentar descubrir y entender el lugar que cada persona de mi entorno ocupa en el mundo… en fin, preguntas complejas que supongo que no tendrán respuestas sencillas.

Creo por hoy, ya ha sido suficiente. Me despido con una canción muy al hilo del estreno…

http://www.youtube.com/watch?v=2IVffDSG4d4

SALUDos.